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Se animó a salir de su zona de confort y hoy empodera a las mujeres


Sheila Saad está al frente de una comunidad online de mujeres con más de 200.000 seguidores que tiene como objetivo ayudar a crear negocios sanos y sostenibles, con la capacitación constante y el networking como pilares. Acaba de editar su primer libro “ADN de emprendedora”.


“Llegué a la conclusión de que lo que me hace feliz es sentirme útil, haciendo lo que esté a mi alcance para ayudar a otros a superarse. Por eso me gusta definirme como una solucionadora serial, ya que me consultan sobre diversos temas y siempre busco la manera de aportar valor”, destaca Sheila Shaad, emprendedora nata que hoy está al frente de El Club de Emprendedoras.


La propuesta de su proyecto es facilitar el desarrollo de las mujeres desde un enfoque holístico, y crear un ecosistema de contención y confianza para que puedan emprender acompañadas. “¡Conectar personas y generar oportunidades también está en mi ADN! Quiero que las emprendedoras aprendan a crear negocios sanos y sostenibles, por eso nuestros pilares son la capacitación y el networking”, destaca.


En esta comunidad de mujeres que ya cuenta con más de 200.000 seguidores –una de las más grandes de América Latina-, Sheila, más conocida como Jay, busca democratizar la educación de calidad y fomentar la cultura del trabajo, porque está convencida de que el espíritu emprendedor es la llave para experimentar la libertad, la prosperidad y la felicidad que todas las mujeres merecen.


Hacedora incansable, acaba de editar su primer libro “ADN de emprendedora”, publicado por Editorial El Ateneo, en donde recopila consejos, estrategias, reflexiones e historias, dirigidos a lectoras mujeres con interés de comenzar su propio camino como emprendedoras y alcanzar el éxito.


Cambio de vida


Graduada como diseñadora textil e Indumentaria en la UADE, en 2007 y con un espíritu inquieto, Sheila abrió su primer local de moda, Jay Sacher. Con el tiempo decidió poner todas sus energías en la empresa familiar, que se repartirían con su nueva vida en pareja. En 2015 se casó con Lucas, su marido brasileño, que es director comercial de una empresa de tecnología proveedora de software de e-learning. Ese año nació su primera hija, Naomi y en 2017 llegó Valentino.


Con una rutina de trabajo de muchas horas, viajaba todos los días entre La Plata y Buenos Aires. Después de ser madre, ya no se veía encerrada en una oficina. No se conformaba con la rutina de ir y venir entre La Plata y Buenos Aires y “perder” dos horas viajando cada día.


Es por ello que cuando surgió la oportunidad de vivir en el exterior sintió que su futuro era como un lienzo en blanco y que podía elegir, por primera vez, lo que realmente quería para su vida.


En 2019 se mudó a Río de Janeiro, se animó a salir de su zona de confort y se reinventó. Amplió sus conocimientos al completar un magíster en Administración de Empresas en EAE Business School en España. “Comencé a pensar en dejar de ofrecer productos y comenzar a ser mi propio producto ofreciendo mis conocimientos, experiencia y visión empresarial. Sabía que tenía mucho para dar, porque siempre asesoraba a amigos y conocidos sobre cómo adaptar sus negocios al mundo online. Sentí que causar esas pequeñas/grandes transformaciones en la existencia de las mujeres era el sentido de mi vida”, señala.


Mentora de emprendedoras


La pasión de Jay es crear redes de sostén para emprendedoras en el cual se encuentran mujeres con intereses, metas y valores similares que pueden ayudarse mutuamente pero sobre todo, sentirse acompañadas y comprendidas.


“Ser mentora es ser guía. Soy esa brújula que acompaña a las mujeres para garantizar que lleguen a su destino soñado, a la realización de sus proyectos. Es un rol de liderazgo que es mucho más que simplemente compartir conocimientos. Mi objetivo es contribuir a su desarrollo profesional para que puedan alcanzar sus metas. Soy, no solo su modelo a seguir sino su consejera de confianza. Brindo un asesoramiento 100% personalizado basado en las necesidades de cada emprendedora”, explica.


De esta manera, la mujer emprendedora es empoderada porque sabe que tiene el superpoder de reinventarse constantemente y transformar su vida y la de todos los que la rodean.


Con su energía intacta, Jay sigue emprendiendo de manera apasionada, con muchos planes para 2024. “Además de difundir mi libro, estoy trabajando en un proyecto muy poderoso, un reality show de emprendedoras”, adelanta entusiasmada. “Soy muy creativa y tengo la suerte de amar lo que hago por lo que me permito hacer realidad mis sueños más ambiciosos”.

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