Las 5 "P" de los grandes creativos

Esto resume el mecanismo con el que funciona la creatividad de las personas. Una mirada de cerca para ver cómo funciona el cerebro en este sentido.


Para ser emprendedor se requiere de varios procesos. Entre ellos motivación, creatividad, fluidez, flexibilidad cognitiva, introspección, metacognición y metaforización. Funciones cognitivas en general muy complejas. Pero principalmente se debe contar con originalidad y adecuación al contexto, para realizar una toma de decisión que lleve a un emprendimiento exitoso.



Se considera que no sólo el tamaño cerebral, sino el espacio intersticial neuronal en donde se desarrollan las redes neuronales ayudó al proceso de incremento cognitivo. Este sistema nervioso no sólo se estimula y aprende, sino que produce innovación creativa generando el "Impulso Cultural" descripto por Allan Willson de la Universidad de California en Berkeley, quien planteó la hipótesis sobre una relación directa entre tasa de innovación y el tamaño cerebral.


La teoría de las "5 P"



La neurocientífica cognitiva Anna Abraham de la Universidad de Beckett de Leeds, plantea que la función creativa podría resumirse con cinco "P". La "persona" que lo realiza, La "presión" ambiental a la que responde y rodea, el "proceso" creativo en sí, el "producto" obtenido y por último la "perspectiva" neurocientífica que le impacta sobre la base de sustentación.

Abrahan plantea la importancia de estas estructuras cerebrales en funciones claves para la creación. En el homo sapiens, se habría generado un cerebro que asocia y genera analogías, a partir de los millones de estímulos percibidos. Así desarrollamos la corteza prefrontal, que ocupa casi un tercio de todas las cortezas; base de la capacidad de síntesis y abstracción c(prefrontal dorsolateral), asociación analógica (polo prefrontal); y procesamiento de metáforas (giro prefrontal lateral inferior). También se complejizan las áreas de planificación motoras y el cerebelo, necesarias para la gran coordinación motora-cognitiva y el lenguaje. Toda la base anterior debe contar por supuesto con la "motivación", ese primer motor relacionado con el sector medial de la corteza Frontal.

El aumento de volumen cerebral se asoció también con la neurotransmisión dopaminérgica, tanto a nivel frontal como extrapiramidal, lo que madura con el desarrollo intelectual y motor. Este neurotransmisor se encuentra relacionado con la actividad creativa, que requiere de ambas funciones.

Los científicos especializados en neurociencia llaman "fluidez" a un estado particular de automatización de una labor, en la que fluye la funcionalidad y que se trabaja principalmente en forma inconsciente o implícita. Esto genera mayor abstracción de los estímulos externos, aumentando exclusivamente la sensibilidad a los impulsos relacionados al trabajo que se realiza en ese momento y con una especial abstracción del tiempo.

La fluidez garantiza un trabajo con mejor performance de creación y con mayor placer. Sucede especialmente cuando la persona realiza una labor ni demasiado fácil ni tampoco muy difícil, siendo importante contar con la capacidad y conocimiento para hacerlo. Por ejemplo, profesionales con experiencia ejercitan mejor su fluidez que los aprendices.

Durante el estado de fluidez se inhibe la importancia del exterior.


La importancia de la corteza cerebral frontal



Se ha comprobado que las personas con mayor performance metacognitiva son los más asertivos en sus proyectos y son las que tienen más desarrollada su corteza cerebral frontal anterior. Stephen Fleming y su grupo del Centro de Neuroimágenes del Colegio Universitario de Londres describen la importancia de esta gran estructura cerebral, muy evolucionada en el Homo sapiens, que termina de madurar en la tercera década de la vida humana. Así, observaron que la mejor funcionalidad autoevaluativa tiene correlato con el volumen frontal (anterior), fundamentalmente a expensas del tamaño del cuerpo de las neuronas pero también por un aumento de las conexiones de las mismas. Se ha planteado que además participan zonas de recuperación de la memoria y la orientación como el hipocampo que otorga la información imprescindible para que el cerebro evalúe si la toma de decisiones es correcta o no.

Por su lado, el psicólogo y filósofo Joachim Funke, de la Universidad de Heidelberg sostiene que las tomas de decisiones incorporan, además, procesos instintivos. Propone que estos mecanismos requieren de la razón, pero también de funciones instintivas básicas de supervivencia. Se ha observado que el razonamiento lógico es mucho más efectivo en decisiones cotidianas de mediana complejidad que en las de complejidad extrema. En estas últimas, sería más efectivo dejar mayor rienda a lo instintivo, según muchos estudios de investigación.

Así podemos decir que es clave para el emprendedurismo la capacidad creativa. Ser un buen emprendedor es innovar, revolucionar. Desde el punto de vista neurológico esto es muy disruptivo. Pues deben prenderse redes neuronales diferentes a las convencionales, a las que normalmente se activan. Es enfrentarse entonces a procesos nuevos e incómodos del sistema nervioso central, para que un hecho original y exitoso se genere.


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