Empezó cocinando en la casa de su abuela en pandemia y ahora triunfa con sus productos fit en Miami

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Victoria Rellihan dirige "Fit & Sweet", una tienda de postres y delicias saludables. La lanzó hace menos de dos años y es un éxito internacional.


Cuando Victoria Rellihan decidió cambiar su forma de alimentarse nunca se imaginó que también definiría su futuro laboral, y menos en un plazo tan corto.


La argentina de 34 años creó y dirige "Fit & Sweet", una tienda de postres y delicias saludables que no para de crecer. La propuesta, que es un éxito en el país, desembarcó en Miami, Estados Unidos, hace pocos meses y se consolida como marca de referencia.


"Mi primer logo lo armé en Paint", se ríe Victoria, al recordar los inicios de su emprendimiento.


Eso, al igual que las primeras recetas caseras, sucedió en 2020, en plena cuarentena por la pandemia, que ya se había instalado en la Argentina. "Me había mudado a la casa de mi abuela porque mi departamento era híper chiquito. Su cocina es muy grande y yo tenía más tiempo porque trabajaba desde mi casa, entonces empecé a cocinar mas", relata. "Buscaba alternativas para sostener mi alimentación", apunta.


Es que, desde hace varios años, a raíz de distintos problemas de salud, Victoria realizó un cambio radical en su manera de comer.


"En 2016 me separé después de convivir años en pareja, cambié de trabajo, murió mi tía ese mismo año, que era como mi mejor amiga, mi mamá se enfermó. Me pasó de todo", cuenta la joven. "Yo creo que el cuerpo habla. Enseguida empecé con un desajuste hormonal terrible, aumenté 17 kilos de golpe", relata.


Cantidad de estudios, consultas médicas y hasta dietas extremas de por medio, la llevaron a tomar conciencia sobre qué y cómo consumía los alimentos. La solución fue un completo cambio de hábitos. "Había bajado de peso pero a la vez sumé mil problemas de salud. No tenía energía, me sentía mal. Tuve que encontrar un equilibrio. Y hoy soy feliz comiendo como lo hago, no me privo de nada", sostiene.


Si bien reconoce que la cocina no es "lo suyo", Victoria, que es Licenciada en Marketing, perfeccionó su técnica y sus productos, sin azúcar, harinas refinadas, sin gluten, ni frituras, encantaron.


"Empezó como hobby, le sacaba fotos a lo que preparaba y armé un Instagram, que incluso era privado. Me armé un logo en Paint", dice. Así fue hasta que un amigo, que es entrenador y lleva una cuenta con gran cantidad de seguidores probó los productos. "Lo compartió en su Instagram y a partir de ahí fue tremendo lo que pasó: la cantidad de mensajes y solicitudes que tenía fue increíble. Me quedé toda la noche armando precios, listas, tomando pedidos", recuerda Rellihan.


DE LA COCINA EN CASA A LA PRODUCCIÓN MASIVA EN MIAMI


Los pedidos aumentaban y la primera inversión de la emprendedora fue un horno de pastelería y luego una cocinera que perfeccionó las recetas. Hoy, el equipo en total está integrado por 9 personas.


Los pedidos se realizan de manera online o se pueden adquirir en puntos de venta que también se informan en la web. Según las cuentas, salen aproximadamente entre 30 y 35 pedidos al día.


El desembarco en Miami se concretó hace unos dos meses. "Tengo muchos amigos ahí, suelo ir de vacaciones y en general hago un research de lugares que van acordes con mi alimentación. Me di cuenta de que no encontraba algo así", indica. "Siempre pensaba que quería llevar mi marca, así que empecé a averiguar, hablé con una consultora para considerar las opciones", relata.


En esa línea, por cuestión de costos y practicidad, optó por un espacio de "Ghost kitchen", lo que sería una cocina compartida, que funcionan como una suerte de coworking. "Es ideal para quienes no pueden todavía montar un local de cero. Tengo una membresía en el espacio con una chef que hace las recetas", apunta Victoria.


Además, también funciona la tienda online en la localidad. "Mi marca es un poco la muestra de poder transformar una experiencia negativa en algo lindo. Mucha gente se me acercó después de que conté mi historia, por haber atravesado situaciones parecidas", reflexiona. "El cuerpo es nuestro transporte hasta el último día", cierra.

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