Cualidades necesarias para un emprendedor de éxito


"El emprendedor debe ser humilde; la arrogancia es sinónimo de fracaso" Humildad: símbolo de inteligencia.


Miguel de Cervantes dice, en el famoso Diálogo de los Perros, que «la humildad es la base y fundamento de todas virtudes, y que sin ella no hay alguna que lo sea.»

Charles N. Toftoy (Director del Consejo de Promoción de la Pequeña Empresa y el Programa de Pequeños Negocios y Emprendimiento de la Universidad George Washington), defiende que “la Virtud de la Humildad es el rasgo perdido para el éxito empresarial”: La humildad es la cualidad de los grandes líderes.


Es la virtud de aceptarnos con nuestras habilidades y nuestros defectos, sin vanagloriarnos por ello y actuar conforme a este conocimiento, siendo un signo de fortaleza. La humildad se opone a la soberbia, en cuanto que una persona humilde no es pretenciosa, interesada, ni egoísta como lo es una persona soberbia, quien se siente auto-suficiente y generalmente hace las cosas por conveniencia.


La modestia de las personas humildes, le permite actuar con determinación, motivando a quienes les rodean, sobre todo en el ámbito de los negocios. En primer lugar, se preocupan por los demás, por lo que delegan más responsabilidad a sus empleados y subordinados. Suelen liderar en la motivación, la inspiración y la ambición, pero no para sí mismo, sino para el negocio en su conjunto, por lo que permite el crecimiento y el éxito de la empresa y ser compartida por todos los que han ayudado en el proceso.


Este rasgo también permite que los empleados sientan que están trabajando para el éxito de la empresa, no  sólo para el éxito del empresario, sino el de toda la organización. La característica más significativa de la humildad es la capacidad de una persona para asumir la responsabilidad de los errores, en lugar de culpar a los factores externos, tales como empleados de bajo rendimiento o incluso la “mala suerte”.


Por el contrario, hay empresarios que intentan mostrar una falsa humildad, tratando engañar con un rasgo completamente superficial y muy poco sincero, con el propósito de sacar provecho para sí mismos y siendo característico también en estas personas:

– Satisfacción aparente: Quieren parecer superficialmente humildes cuando, en realidad, su “yo” interno está lleno de orgullo y autosuficiencia. Su verdadera intención es engañar a los demás para su propio provecho mostrando una aparente satisfacción personal a través de una apariencia de humildad. – Miedo a reconocer a personas con talento: Suelen negar los talentos y logros de las otras personas, anteponiendo los suyos propios sobre los demás. Mientras que la verdadera persona humilde se muestra cuando reciben las alabanzas y reconocimientos de los demás al apreciar su capacidad de poder tener éxito. – Terror a cometer errores: Los falsos humildes se horrorizan ante la posibilidad de cometer errores, pues cuando esto ocurre, sienten que ya no pueden ser ejemplo hacia los demás. Sin embargo, cometer errores y saber reconocerlos, sobre todo en las pequeñas empresas, es imprescindible para saber cómo funciona el mundo, o dicho de otra forma: La  experiencia y sabiduría se obtiene a través de la capacidad de reconocer los errores.

La humildad permite al líder tener aptitudes para el aprendizaje y la observación y suelen ser personas que escuchan más de lo que hablan. Un líder pone el foco de atención en todo lo que ocurre en su empresa con el fin de fortalecer su posicionamiento dentro del mercado.

Las ventajas que la humildad puede ofrecer al empresario o emprendedor, no son para tomárselas a la ligera:

– Bienestar y seguridad en la empresa: Siendo transmitida tanto a empleados como a los clientes. Las personas que le rodean suelen tener más conocimiento que él mismo, pero deciden seguirle porque pueden demostrar ese conocimiento y obtener el apoyo para potenciar sus habilidades. – Aumento de ganancias: Esa seguridad se traduce en profesionalidad, por lo que también se traduce en confianza y aumento de ventas hacia los consumidores. – Busca el beneficio de todos: Al buscar el beneficio de la empresa, y no el suyo propio, es quien más está centrado en la obtención de los objetivos propuestos. – Aprendizaje: El líder humilde tiene la capacidad de aprender de los demás, lo que le da la sabiduría de conocer cómo hacer y actuar con cada desafío de la empresa. ¿Cómo actúa el líder humilde?

  • Asume responsabilidades: Entendiendo los errores de los empleados y centrándose en lo verdaderamente importante. Para el emprendedor humilde, los empleados son sus activos, y la resolución de los problemas de forma conjunta, ayudará al empleado y a la propia empresa al crecimiento y mejora de los procesos.

  • Ponerse en los zapatos del otro: “Trata a los  demás como te gustaría que te hicieran a ti”. Lo principal es centrarse en la gestión de la empresa. Cuando existen diferencias de opiniones entre los empleados, hay que darles el margen suficiente para que muestren sus sentimientos. Nunca será positivo obligar a una persona a ser feliz cuando no lo es, escuchar sólo lo que se quiere oír o no prestar atención a sus quejas.

  • Flexibilidad y admitir errores: Nadie nace perfecto ni puede llegar a serlo. Cuando un emprendedor o empresario va por la vida de que lo sabe todo y nada más que es correcto lo que hace o dice él, sólo conseguirá transmitir desconfianza y falsas perspectivas para la empresa. Admitiendo los defectos y errores que puedan surgir, hace que los empleados se sientan más cómodos trabajando para una persona que consideran más “humano”. El reconocimiento de errores y la búsqueda de soluciones y mejoras funciona como trampolín para la consecución de objetivos más altos.

  • No se cuelga medallas: El líder debe reconocer el esfuerzo, el trabajo duro y los logros de sus empleados, cuando éstos le llevan al éxito. El éxito de la empresa no sólo depende de quien la gestiona, sino del esfuerzo de muchas personas y de un trabajo en equipo, cuyo objetivo es ofrecer el mejor producto o servicio.

  • Originalidad: Cuando alguien no es copia o calco de sus antecesores o de lo que mayoritariamente existe,  se diferencia por ser una persona ingeniosa, creativa e innovadora.

  • No se toma el éxito demasiado en serio: Cuando alguien toma el éxito en serio, sin importarle el mañana, ni invirtiendo en el futuro, acaba llevándole a la ruina. Independientemente de la rentabilidad del negocio, lo importante es tener visión de futuro y reinvertir para tener un proyecto de éxito.

  • Sabe escuchar: Escuchando a los demás da un mayor conocimiento de los asuntos que se ignoren o pasen por alto. Los empleados son personas que están en primera línea de la empresa y de ellos depende saber lo que es bueno para los clientes. Tener sus propias ideas y no ser capaz de tener una perspectiva real de las necesidades de la empresa o de los clientes, puede ofrecer una idea borrosa de lo que esperan de la empresa. Escuchar, sintonizarse con las necesidades y deseos de los demás le ofrece la capacidad de formar equipo, el conocimiento de su empresa así como el crecimiento de la misma.

  • Decisión y mano izquierda: La toma de decisiones no siempre es agradable; a veces conlleva tomar decisiones difíciles, pero que siempre serán un mal menor.

  • Tener un modelo a seguir: Tener un referente o autoridad más alta ayuda en la apertura de nuevas experiencias para el aprendizaje y la fijación de objetivos.

¿Qué otras cualidades son necesarias para un emprendedor de éxito?

Además de la humildad, el emprendedor de éxito reúne otras cualidades conformando un equilibrio adecuado y equitativo a la hora de servir mejor a sus empleados, clientes y a la empresa.

El autor, Dr. Charles Toftoy, ha desarrollado las siguientes características tras varios años de experiencia en el mundo empresarial real, el análisis de más de 2.100 pequeñas y medianas empresas, tanto de alta como de baja tecnología y el conocimiento personal de empresarios de éxito:

– Pasión: Es el rasgo empresarial más importante para el éxito. Son empresarios que no muestran signos de poder sino que, por lo contrario, permanecen en silencio. La cualidad más notable de estos empresarios es que se entregan a su actividad en cuerpo y alma para lograr las metas y objetivos propuestos y les hace sobrevivir al sacrificio que requiere la empresa.

– Entusiasmo: Es el segundo rasgo más importante. El empresario inspira a todos los que le rodean. Cuando los empleados ven que el líder está dispuesto a llevar a cabo su visión, tratan de seguir sus pasos.

– Confianza: El empresario es capaz de crear lealtad al demostrar que es digno de confianza y fiable, haciendo que sus empleados se sientan bien con él. Confianza es la clave definitiva para el éxito, pues permite al emprendedor admitir sus errores y, a pesar de ellos, seguir siempre hacia adelante persiguiendo su visión.

– Creatividad e innovación: La creatividad y la originalidad de un empresario son los que inspiran a otros de su alrededor para emocionarse con un producto o servicio. Estos empresarios son los que participan regularmente en la investigación y desarrollo de productos, así como en identificar nuevas posibilidades de hacer las cosas. Al emprendedor creativo le gusta crear un posicionamiento de diferenciación con respecto al mercado y sus competidores.

– Persistencia: Las cosas no siempre son fáciles, y por lo tanto tienen que depender de la persistencia para que se puedan resolver. El empresario es incansable y se niega a darse por vencido cuando la situación se vuelve muy difícil. No tiene miedo al fracaso, y utiliza el fracaso como una herramienta de aprendizaje.

– Responsabilidad: La responsabilidad ofrece seguridad al emprendedor. El control de las cuentas designa un vínculo emocional y responsable a la empresa. Al inicio de un negocio, el empresario que reconoce problemas, cree que puede superarlos alejándose de todos aquellos con alto riesgo y, por lo general, tienden a externalizar aquello que no pueden controlar por sí mismos.

– Flexibilidad: Cualidad de adaptarse a los cambios del mercado, permitiendo una vida más larga dentro de la organización.  No es suficiente la dureza mental para recuperarse de la adversidad.

– Autoconfianza – Autoestima: El empresario debe tener confianza en sus acciones y creencias para que otros puedan reconocerlos como creíbles, surgiendo un poder mágico de ser positivo y atraer el éxito.

Esto establece un significado para el resto de la empresa, creyendo en sus propias fuerzas y aplicando un enfoque práctico para llevar a cabo casi todas las tareas, incluyendo la superación de obstáculos.

El empresario se comporta mejor cuando se enfrenta a tareas casi imposibles, buscando la crítica con el fin de hacer mejoras.

– Capacidad de Aprendizaje: Debido a su alto nivel de curiosidad, creen en el aprendizaje continuo. Cuando alguien no se está capacitado para escuchar y aprender, se está negando muchas oportunidades.

– Perceptibilidad: El empresario debe tener un conocimiento y comprensión de la gente por lo que será capaz de contratar y retener a los buenos empleados dentro de la organización La capacidad de percibir entre lo correcto y lo incorrecto permite una dirección adecuada fijada por el empresario en la empresa.

– Comunicador: Él debe ser capaz de expresarse con claridad y eficacia y de transmitir su visión de la organización. Este individuo también escucha los comentarios de los demás para la mejora de la empresa. Realiza reuniones para comunicarse con sus empleados.

– Vendedor: El empresario debe ser hábil en la venta. Se debe creer en lo que él está promoviendo y ser capaz de promover el valor del producto. No acepta un “no” como respuesta sino que establece estrategias alternativas o tácticas.

Otras fuentes señalan también, como cualidades de éxito, las siguientes características:

AudaciaEn momentos difíciles hay que saber hacer frente a las dificultades. Las personas audaces tienen la capacidad de pisar el acelerador en esos momentos, de agudizar los sentidos, tener mayor creatividad y es cuando se encuentran más abiertos a crear algo nuevo, excelente, un nuevo producto o modelo de negocio o modificar la estructura de costes.

Liderazgo: Quien ve oportunidades donde los demás no las ven es un líder, un emprendedor. Estas personas tienen la capacidad de convencer a otros de que sus ideas tienen sentido y se debe trabajar por ellas y sabe llevar a su equipo a las metas que se proponen.

Solidaridad: Aceptar y sentirse responsable de las elecciones del grupo u  organización. Incorporar valores al proyecto (protección del medio ambiente, responsabilidad social corporativa, igualdad de género, integración discapacitados… ) – Rafael D. Agulló SICAG-Consultores. Iniciativa: La iniciativa emprendedora hace que la creatividad y la innovación se introduzcan en mercados ya existentes, que los cambien e incluso que cree nuevos mercados. Puede incluir la creación de nuevas organizaciones. Incluye la motivación y la capacidad del individuo para identificar una oportunidad y luchar por ella.

– Visión: El emprendedor necesita desarrollar  previamente un Plan visualizando los objetivos finales y definiendo las estrategias para alcanzar los resultados previstos. Con dicho plan, tendrá un punto de partida, con una perspectiva más real, de cuáles son las prioridades y necesidades en el momento de arranque de la empresa.

– Anticiparse a las dificultades: Gracias al plan trazado, previo al inicio de la actividad empresarial, el emprendedor podrá anticiparse a las dificultades y tener la capacidad de identificar posibles errores para corregirlos.

– Trabajo en Equipo: De algunas de las anteriores características descritas (humildad, aprendizaje, confianza, liderazgo, etc.) se genera la capacidad que tiene el emprendedor de buscar consensos, con su equipo de trabajo, ante problemas que surjan, haciendo que su grupo de confianza funcione en armonía.– Organización y Coordinación: El organigrama y establecimiento de responsabilidades ayuda a que se puedan realizar los seguimientos y ajustes necesarios para la consecución de los objetivos establecidos. Igualmente son fundamentales su capacidad de liderazgo y negociación para el buen funcionamiento interno de la empresa.


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