Cómo hacer rendir al máximo el bono de ANSES de $15.000

El bono está destinado a los sectores vulnerables en el marco de las restricciones por la segunda ola del coronavirus. Cómo emprender y multiplicar ese monto.

En abril pasado, el Gobierno nacional anunció que otorgaría un bono de $15.000 para beneficiarios de AUH, AUE y monotributistas de categorías bajas. Esta asistencia es una oportunidad de iniciar un microemprendimiento o invertirlo para multiplicarlo.


En el 2020, muchos argentinos utilizaron parte de su Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) para comprar insumos o mercadería al por mayor para luego revender al por menor, o para emprender en gastronomía con la elaboración casera de panificados y comida en general.


Con el bono de $15.000 se puede hacer lo mismo porque, al contrario de programas como la Tarjeta Alimentar, el destino de esos fondos no está predeterminado por el Gobierno.

Todas las economías del mundo sufrieron durante la pandemia del coronavirus, lo que impulsó a mucha gente a lanzarse por su cuenta con marcas propias para vender productos y servicios, desde clases online hasta objetos de diseño o manualidades.


La ventaja de ciertos emprendimientos es que no hace falta pensar en el gasto de un alquiler (para un lavadero de autos basta con tener un garage apropiado), y en algunos casos incluso puede ser la unión entre un pasatiempo que explora la creatividad y algo que puede gustarle a un público determinado.

Tal es el caso de los artículos tejidos, como las mantas nórdicas de punto gigante y material acogedor que son ideales para la siesta en invierno. Gorros, bufandas, sweaters y otras prendas son "estacionales" que pueden tener salida hasta en los días fríos de otoño. En este rubro, como en el de la gastronomía, la selección de la materia prima es lo que determinará la calidad del resultado final.


En el caso de la repostería, que desde antes de la pandemia era la opción elegida por muchas mujeres para trabajar desde sus hogares, el reparto de servicios de brunch o desayunos, de viandas o de tortas y postres, se volvió una empresa que en un año de crisis sanitaria nunca se vio interrumpida.


Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la nueva ola de microemprendedores está formada en gran parte por mujeres y personas que trabajaban de manera informal o con contrataciones precarias, que hoy tienen a su alcance recursos virtuales gratuitos o pagos, desde los kits de Google para lanzar una marca y hacerla visible hasta el homebanking o plataformas de pago para incorporarse (o reinsertarse, en algunos casos) en la economía formal.

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